La biodiversidad: un futuro incierto

Alida Spadafora
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Muchas veces hablamos de la biodiversidad y su importancia, pero sigue siendo mal entendida y desestimada. En el año 2002 se firmó un compromiso global para reducir significativamente la pérdida de la biodiversidad fijando como plazo el año 2010, pero ese compromiso no fue cumplido pese a múltiples esfuerzos. Ayer, 22 de mayo, se celebró el Día internacional de la diversidad biológica, y si bien es cierto sirvió para festejar la maravillosa diversidad de vida de Panamá y de muchas regiones del mundo, también nos recordó el enorme desafío que enfrentamos.

La evaluación Perspectiva sobre la Biodiversidad 3, publicada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) en mayo de este año indica que todos los grupos de especies en el mundo están bajo algún tipo de amenaza de extinción. Los anfibios son los que más peligro corren de extinguirse, mientras que los corales se acercan a la extinción de manera más acelerada. En declive también están los mamíferos y las aves del mundo. En Panamá el panorama es similar, donde las especies más amenazadas son los anfibios y los reptiles, según informe de la Autoridad Nacional del Ambiente de 2008 sobre especies en peligro.

Por otro lado, el informe anual del Pnuma-2010 indicó que los cambios sobre la biodiversidad, debido a las actividades humanas, han sido más rápidos en los últimos 50 años que en cualquier otro período de la historia de la humanidad.

La extensión de las zonas muertas en los océanos es duplicada cada 10 años desde la década de 1960. Cerca de 400 áreas marinas se están quedando sin oxígeno debido al uso de agroquímicos, descarga de aguas servidas, y otros. El planeta ha perdido 400 mil km2 de bosques primarios entre 2000 y 2010, una superficie equivalente a Ecuador y Guatemala juntos, sin contar con la degradación que sufren la mayor parte de los bosques del mundo.

¿Pero qué significa esta pérdida de la biodiversidad y de la función de los ecosistemas para el bienestar humano? Es lo menos comprendido por gobernantes o por personas que por ignorancia y/o falta de escrúpulos arrasan con el entorno natural sin considerar externalidades ambientales y sociales. El funcionamiento de los ecosistemas –de los que obtenemos alimentos y agua dulce, propician salud, esparcimiento y protección frente a catástrofes naturales– está basado en la diversidad biológica (Perspectivas sobre Biodiversidad 3, 2010). Por ejemplo, según el documento Ecosistemas y Biodiversidad (Pnuma, 2010) “la extinción rápida y generalizada de los arrecifes de coral cuesta 172 mil millones de dólares por año y afecta a más de 500 millones de personas”. La humanidad por tanto corre peligro si no revertimos la tendencia actual.

Es necesario un enfoque diferente y una visión a largo plazo. Hay que apuntar hacia el equilibrio entre el crecimiento económico, el crecimiento demográfico y el manejo de los servicios y productos derivados de los ecosistemas, los cuales son finitos. Para ello sigue siendo imperante unir esfuerzos mancomunados como tarea impostergable de esta generación.